La nueva normalidad de Abigail; la vieja normalidad de Cristina
La niña de Santiago del Estero lucha por su vida en un hospital en Buenos Aires; la expresidenta, también trata de sobrevivir, pero a la Justicia.

| Por Gabriel Silva |

El 2020 no nos suelta. El spint final de lo que queda de noviembre y el cómo nunca ansiado diciembre no nos marca ni nos permite un descanso. Más bien, todo lo contrario.

Y esto es así porque de la misma manera que nos indignamos en agosto con el asesinato de Blas Correas y semanas más tarde con la muerte en soledad y sin la compañía de su padre de Solange Musse; el turno ahora de estas restricciones inexplicables es de Abigail.

La nena que se hizo viral cuando su papá, en medio de los inexplicables argumentos de la policía en Santiago del Estero para no dejarlo ingresar en el auto, decidió cargarla en brazos y caminar. No le quedaba otra. No le dieron otra. La única alternativa que tenía para tratar de calmar a su hijita con cáncer que lloraba de dolor fue alzarla en brazos y caminar.

Y así, mientras Pablo y Abigail, padre e hija se hacían virales e inundaban las redes con sus cuerpos transformados hasta en dibujos; el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, enmudecía. O, al menos, lo hacía hasta donde podía.

Porque después que desde el programa de Mirtha Legrand decidieran levantar la pauta publicitaria, trató de ensayar una disculpa; un argumento que no sonó válido ni para los súbditos de Zamora, ni muchos menos para aquellos que son críticos de sus modales de caudillo en el norte.

Sin embargo, y antes de seguir, cabe hacer una pausa y dedicar un párrafo a la decisión del programa que ahora conduce Juana Viale y el notable capítulo de hipocresía. De todos: de la producción, porque no es nuevo lo que pasa en Santiago; hace años que los Zamora hunden a la provincia en la pobreza mientras Mirtha o Juana -casi que ya no importa- hablan de las bondades de Termas de Río Hondo.

Y la hipocresía del gobernador, porque después del desaire de Juanita creyó que era una buena opción destinar ese dinero a la salud pública en su provincia. Error Zamora; una pifia más de las tantas que lleva en la provincia que administra como un feudo, pero de la que recién ahora se enteraron muchos.

Ahora sí volvamos a lo importante, a Abigail y su salud. Del resto ya se deberían encargar otros.

La nena de 12 años trasladada a un hospital en Buenos Aires se debate entre la vida y la muerte; y las últimas imágenes que tienen de ella sus amigos, amigas, y hasta familiares se la ve llorando de dolor. De impotencia. De ver cómo en su provincia un patrón de estancia les dice vos sí o vos no a los que pretenden ingresar a Santiago.

La nueva normalidad es así. De restricciones y flexibilizaciones que dependen de la cara, del rostro o del estado de ánimo del policía que te toque y sus ansias de autoritarismo. Y les pasó a todos; y lo sufrieron todos: Blas, Solange, Abigail y una lista de muchos que tienen nombre, pero no se hicieron virales.

Y esa nueva normalidad ocurre; la vieja normalidad, la que viven los políticos sigue siendo la misma. Entonces, Zamora sonríe, Gildo en Formosa hace lo propio y Cristina, tras una absolución más por una causa que hasta ayer se abría en su contra, también sonríe.

De la nueva normalidad de Abigail a la vieja normalidad de Cristina, así empieza a despedirse este horrible 2020. Todo cambia, nada cambia.



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