Los escenarios que afronta la política estadounidense
Si Trump mantiene una base consolidada, pese a los incidentes del Capitolio, Biden puede asumir como un presidente débil para los problemas que tiene la primera potencia mundial.

| Por Germán Negro |

Las escenas de seguidores de Donald Trump tomando el Capitolio dejaron de ser una fantasía para convertirse en el símbolo más evidente de la severa crisis política en la que se encuentra inmerso Estados Unidos, que durante décadas ha presumido de ser un "faro de libertad" y la democracia más consolidada del mundo.

Esa brecha estaba llegando a niveles inusitados luego de la decisión de Trump de cuestionar sin aportar pruebas los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre -en las que resultó vencedor Joe Biden-, una labor en la que contó con el apoyo tácito de gran parte de la dirigencia republicana.

La raíz original de este acontecimiento sigue inalterada: Trump sigue sosteniendo que hubo fraude en las elecciones y sus seguidores le siguen creyendo.

Estos son tres posibles escenarios sobre el curso que pueden tomar los acontecimientos en Estados Unidos, según se plantea un informe de BBC News.

Destitución por impeachment o aplicación de la enmienda 25

“Las mentiras tienen consecuencias. Esta violencia fue el feo e inevitable resultado de la adicción del presidente a alimentar constantemente la división", señaló el senador republicano Ben Sasse tras los disturbios.

La congresista demócrata Ilhan Omar señaló que Trump debería ser sometido a un proceso de impeachment y anunció que estaba redactando una acusación en contra del mandatario para someterlo a este proceso.

"No podemos permitirle permanecer en su cargo. Es cuestión de preservar nuestra república y nosotros tenemos que cumplir con nuestro juramento", apuntó.

A finales de 2019 y comienzos de 2020, los demócratas promovieron un juicio político en contra de Trump, quien superó ese proceso gracias al voto de la mayoría republicana en el Senado.

El impeachment requiere que una mayoría simple de la Cámara de Representantes vote a favor de la presentación de cargos contra Trump y que luego sea condenado por una mayoría de dos tercios en el Senado.

La Constitución estadounidense establece que un presidente "será destituido de su cargo si es acusado en juicio político y condenado por traición, soborno, u otros crímenes o delitos graves".

Otra fórmula que impediría a Trump permanecer en el poder hasta el final de su mandato el próximo 20 del corriente sería la aplicación de la Enmienda 25 de la Constitución. Esta disposición fue establecida en la década de 1960, después de la muerte de John F. Kennedy, para regular la sucesión presidencial en caso de que el presidente quede incapacitado para ocupar el cargo.

Esta norma contempla un escenario en el cual el mandatario no está capacitado para cumplir con su deber pero tampoco quiere renunciar.

División en el Partido Republicano. La crisis actual tiene profundas implicaciones para el Partido Republicano, bajo el liderazgo de Trump desde 2016. Durante la campaña para las primarias presidenciales de entonces, Trump era cuestionado y rechazado por una parte importante del liderazgo tradicional de ese partido.

Luego Trump logró que quienes antes se le oponían se convirtieran en sus aliados, aunque solo fuera para garantizar su supervivencia política. Ahora, el magnate abandonará la Casa Blanca pero seguirá contando con una base fuerte y muy leal, como la que se movilizó este miércoles durante la manifestación en su favor en Washington DC.

En las últimas horas, hubo muchos dirigentes republicanos que marcaron distancia con Trump, pero no está claro si se trataba de un giro momentáneo, forzado por las circunstancias, o de algo más permanente.

Joe Biden preside un país en crisis que parcialmente no lo reconoce. En caso de que Trump logre ganar el pulso por el alma del Partido Republicano o de que opte por hacer rancho aparte conservando el favor de sus numerosos seguidores, el nuevo gobierno de Joe Biden deberá enfrentar el grave desafío de gobernar sobre un territorio en el cual una parte importante de la población no le reconoce su autoridad ni su legitimidad.

La consultora Eurasia Group hizo referencia a esta situación cuando recientemente presentó como el principal riesgo geopolítico de 2021 el hecho de que Biden inaugurará la era de la "presidencia asterisco", caracterizada por el hecho de que el ocupante de la Casa Blanca no será reconocido por la mitad de los ciudadanos.

“Mientras una parte significativa de los votantes de Trump le sigan siendo leales, él proyectará una larga sombra, impulsando a los líderes republicanos a apoyarle para evitar perder el respaldo de sus bases. Para ellos, Biden será #Noesmipresidente y lo considerarán ilegítimo”, apunta Eurasia en su análisis.

Sería de por sí bastante difícil en tiempos normales, pero luce aún más grave en momentos en los cuales Estados Unidos atraviesa una grave crisis sanitaria y económica que requiere no solamente del trabajo conjunto de los dos principales partidos políticos sino de la colaboración activa de los ciudadanos.

Dos componentes centrales de la estrategia contra la pandemia del coronavirus son el uso de mascarillas y la vacunación masiva y voluntaria de los ciudadanos, dos cuestiones sobre las cuales no queda claro que el gobierno de Biden podrá contar con el apoyo de una parte importante de las bases más fieles de Trump.



SOS Sillas